Era todo Mundial hasta que la AFA habló de sexo



“Seguro que nos lo pidieron por lo de las chicas”, nos susurró a Alejandro Wall y a mi Ezequiel Fernández Moores entre silenciosas carcajadas. Y quedó ahí. Por el momento.

La convocatoria a dirigentes y periodistas que vayan a viajar a la Copa del Mundo Rusia 2018 apareció como una buena iniciativa. Aprender algo de ruso y de su cultura. A las 15 del martes 15, en Viamonte al 1300, un puñado de cerca de 30 personas asistieron para escuchar al profesor Eduardo Pennisi.

Allí, al anunciarse en la puerta del salón del tercer piso, una empleada de AFA repartía a los presentes un bolígrafo con la inscripción “Educación AFA” y un cuaderno que se jactaba de ser de material reciclable. Adentro del mismo, palabras en ruso con traducción y fonética, algunos datos sobre la cultura rusa, costumbres, etc y frases útiles para la estadía en el país más grande del mundo.

En seguida, solamente con hojear el material, se advirtió que parte del material aconsejaba “qué hacer para tener alguna oportunidad con una chica rusa”. Llamativo y vergonzoso para los presentes, como mínimo.

Promediando la charla, mientras Pennisi contaba que Moscú es una ciudad segura y que los rusos son muy orgullosos de su país y cultura, la misma empleada que repartió el material y una compañera suya interrumpieron el “curso” y les pidieron a los presentes que devolvamos los cuadernos. “Se los devolvemos en un rato”. Y los devolvieron, pero ya sin esas hojas, las arrancaron.

El presagio de Fernández Moores se convertía en realidad. “Todavía tengo olfato”, dijo. El murmullo sobre esas páginas en particular del material crecía minuto a minuto y era motivo de chistes en cada vez menos registro de secreto. Pennisi preguntó qué ocurría y alguien respondió que en las redes se hablaba del escándalo del manual de AFA.

Es que Ignacio Catullo, ni lerdo ni perezoso y con rapidez de periodista que usa las redes sociales, con viveza periodística, porque tenía en sus manos un material digno de dar a conocer, lo publicó en sus cuentas. Se viralizó de inmediato. El escandaloso texto vio la luz.

Pennisi lo minimizó. Le tiró la pelota a la AFA, diciendo que el material había sido aprobado por el Departamento de Educación de la entidad. “Yo no vine de mi casa con los cuadernos, esto lo revisaron y lo aprobaron acá”, explicó. Se ve que no fue tan así. “Es un material que busqué en Internet y que sirve para hombres y para mujeres”, agregó sobre el texto que recomendaba ser limpio e interesante a la hora de abordar a una persona con intenciones románticas. “No es para tanto”, sentenció Pennisi, quien a la salida evitó y le evitaron hablar con los periodistas que allí asistimos.

Si lo fue. Hasta el propio Marcelo Tinelli, ex hombre fuerte de la casa, se inclinó en un principio por salir a desmentir el hecho vía Twitter, porque algunos de sus “pocos” amigos de AFA le contaron que no fue cierto. Sí lo fue. Minutos más tarde, porque “le escribieron muchos periodistas”, terminó creyendo que sí lo fue y se indignó. Sí lo fue. Sí ocurrió. Sí es gravísimo. Por el contenido, por estar absolutamente fuera de contexto, por misógino, por cavernícola, por absurdo y por los adjetivos que se quieran agregar en esa línea.

El 38 a 38 no fue suficiente, tampoco los tres entrenadores y tres presidentes en una misma Eliminatoria, ni la desorganización patética y carente de transparencia con la que AFA rige al fútbol argentino a pesar de la llegada de la Superliga. Más de lo mismo. De lo peor de nuestra dirigencia y de las instituciones arruinadas, justo un día después del Día del Dirigente Deportivo. Inexplicable. Inentendible. “Lo difundieron de mala fe”, se defendió Pennisi, como si la culpa de todo la hubiese tenido Catullo. Matar al mensajero.

El escándalo y el papelón recorre los medios del mundo cuando solamente se trataba de un curso que se desvirtuó por completo, como todo en AFA, como todo en la Argentina.

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